lunes, 5 de junio de 2017

"Dípticos" y la magia de los fotolibros

Siempre me han gustado las historias. Y las historias que se narran a través de imágenes me atraen cada vez más. Aunque la fotografía ha formado parte de mis gustos desde hace tiempo, no fue hasta el año pasado, que hice un curso de especialización en "Edición de fotolibros", cuando me di cuenta de la relevancia que la fotografía estaba adquiriendo en mi vida. En dicho curso tuve la suerte de tener un profesor muy apasionado y estuvimos analizando numerosos fotolibros de todo tipo y condición. Un universo fascinante. Cuanto más te asomas, más quieres.
Muchos me gustaron. Muchos extranjeros y muchos españoles, especialmente de David Jiménez, Laia Abril, Rafael Navarro e Israel Ariño .
Pero "Dípticos" de Rafael Navarro me enamoró. Tiene un componente poético que me sedujo y he estado buscando un ejemplar desde entonces. Imposible. Súper descatalogado. Más allá de mi impotencia o frustración por no poder tenerlo en casa para mirar cuando quiera, he intentado pasar página y me he dedicado a conocer otros nuevos. Pero justo la biblioteca del barrio donde voy mucho a por libros infantiles, la Biblioteca Agustí Centellas de Urgell, es conocida por reunir un catálogo de fotolibros muy amplio. Y durante el mes de mayo traían una colección especial de fotolibros menos accesibles o difíciles de encontrar. Y ahí, de pronto, esperándome en la estantería, estaba "Dípticos". Feliz. Corazón agitado. Lo tengo para mí durante un mes.



La edición que tengo es de 1986, publicada por Photo Vision. Las fotografías que lo componen están superpuestas verticalmente en dípticos, cada uno de los cuales constituye una ecuación compuesta por dos extractos de lo real. Compartiré con vosotros un texto magnífico de Michèle Chomette sobre esta obra, así como imágenes de algunas de sus páginas. Espero que os guste al menos la mitad que a mi :-)

"El hombre es un bípedo, tiene dos ojos y algunos órganos dobles cuya simetría solo es aparente, vive la partición de los sexos, compone con el bien y el mal, oscila del aquí al allá, de la presencia a la ausencia, del siempre al jamás, atrapado entre su pasado y su devenir, reivindica raíces pero sueña con volar, acentúa su soledad con toda clase de cercas o se arroja embriagado a la multitud de sus semejantes. Se impone a sí mismo la rectitud, se aferra al rigor y cuida con pureza las miras más altas, pero alternativamente se abandona luego a la curva del compromiso, a las sinuosidades de la mentira, a los azares del más o menos y al artificio. Se pasa la vida entre el anonimato y la gloria, en conquistar una identidad social o profesional, a menudo en detrimento de la suya propia, y en buscar, a la vez, tanto fuera como dentro, a su semejante y a su contrario, balanceándose entre el loco deseo del otro y el culto de su ego, perdido en un ciclo de engaños y de mutaciones que le llevan una y otra vez a su punto de partida, agotado por todos los delitos de huida y olvido, pero tenaz en su voluntad de memoria y su obstinación en sobrevivir más allá de sí mismo."























































Las relaciones que establece son completamente personales, evidentemente, y aun basadas en distintas naturalezas no son complejas y se pueden leer con claridad. Me gusta saber qué hay en la cabeza del fotógrafo, no sólo a la hora de tomar sus fotografías, sino en el diálogo que establece entre ellas cuando compone su relato en el fotolibro. Sus principales figuras y leitmotiv en este caso son:

_El obstáculo (muro, reja, jaula) es soledad, separación, privación de libertad, incomunicabilidad.
_La oclusión (máscara, velo, ventana, ausencia de mirada) es pérdida o rechazo de identidad, obsesión por el secreto.
_El agujero (hendidura, torbellino, abismo) es peligro, renunciamiento, olvido.
_El paso (escalera, puente, pasarela, boquete, carretera) es escapatoria, huida-impulso, esperanza.
_El bucle (collar, ornamento, pivote) es seducción, dominio-alternancia, ciclo.
_Lo vegetal (árbol, plantas, raíces) es referencia, filiación, crecimiento-abrazo, fijación, tumba.
_La materia (agua, cielo, tierra, roca) es despegue de lo imaginario, deseo de estabilidad, búsqueda del absoluto.
_La mano es llamada o rechazo, unión o amenaza, encuentro o ruptura, el otro por definición.
_La mujer (cuerpo/árbol, cuerpo/objeto, cuerpo/éter) es manantial, tentación, pureza, prohibido.




























Y quien se quede con ganas de más, le invito a un café en casa.
Feliz semana.

martes, 7 de febrero de 2017

Última página


Nada se equipara a esa extraña sensación que invade 
al terminar la última página.












 Me gusta el temblor del libro acabado, 
esos segundos calmos, 
mirada perdida, 
nada más cerrarlo.






Queda el silencio, 
sí, ese silencio incorruptible
de la historia contada.
Nada vuelve a ser lo mismo.


lunes, 9 de enero de 2017

Desde que soy madre, madrugo


Amanece en las calles.
El viento de esta noche ha menguado.
Respiración suave a mi lado.

















Son las 6.08, me levanto.
Dice el dicho A quien madruga, Dios le ayuda. No sé
si vendrá a ayudarme, sería
un honor tener divino cómplice.

Soy ave nocturna, siempre
lo he sido.

Pero desde que soy madre, madrugo.
            _curiosamente de parecida raíz, sustantivo y verbo.

















Y siento los días más largos y provechosos.
Y  me sabe mejor el café de las 7 que el de las 12.
Y escucho los primeros pájaros.
Y en la radio cuentan noticias y no
            recetas de cocina o protocolo en el vestir.


















Desde que soy madre, madrugo.
Y les observo en la quietud de la penumbra,
y doy gracias.
Y salgo a la terraza a mirar el despertar de la ciudad.
Y el cielo tiene esa claridad maravillosa del alba
            _como tardes un poco, esa luz se desvanece,
             casi imperceptible.

Y aún no golpea el sol en los geranios, así
que lleno la gran regadera verde y
disfruto del placer inexplicable de regarlos,
mojando sus hojas de aura y lluvia.


















Desde que soy madre, madrugo.

Y cuando no lo hago,  las sábanas apresan y se pegan mejor al cuerpo,

sabiendo.



domingo, 20 de noviembre de 2016

Marga Gil Roësset, la niña prodigio

Este verano visité a mis padres en Vitoria y, siempre tan generoso, mi padre me regaló dos libros-tesoro:
-el Manual tipográfico de Bodoni de 1818 (un facsímil que publicó Taschen y que debe pesar 3 kilos...)
-un cuento, Rose des Bois, escrito e ilustrado por las hermanas Roësset.

*He de aclarar que mi padre es bibliógrafo y que colecciona libro antiguo. Y tiene una biblioteca que es la envidia de cualquier amante de los libros... empezando por mí ;-)


















El primer libro lo conocía y lo quería y estaba encantada de que formara parte de mi pequeña colección privada. El segundo lo acepté entusiasta pero sin saber muy bien la joya que me estaba entregando; me contó una historia bastante rápidamente mientras hacía las maletas y yo, interesada pero distraída, me quedé a medias con lo que me decía. Por diversos temas, ambos libros se quedaron unos meses en el coche. Hasta hace un par de semanas.
Tranquila y con dicho cuento en mis manos _gran tamaño de 25x35 cm, papel pergamino, edición de 1921, editorial Plon, en francés_ me dediqué a mirarlo bien, con calma. 





 Al abrirlo, vi un pequeño recorte en el que se presentaba a las autoras, Consuelo y Marga Gil Roësset. Dos jóvenes prodigios. En el recorte leo unas cuantas críticas de diarios de la época en las que comparan la calidad de cuento con los de Perrault, los hermanos Grimm, Dickens o Tagore.
El cuento viene acompañado de 12 dibujos impresionantes.
Al indiscutible valor literario y artístico de Rose des Bois, se suma el hecho de que Consuelo escribe el cuento con 15 años y Marga lo ilustra con 13 años. Sí, sí, increíble.





Eran hijas de un militar y de una gallego-francesa de buena familia. Su madre Margot, al parecer bellísima y muy culta, quiso que sus hijas fueran felices y se dedicaran a lo que quisieran. Tuvieron una educación intelectual y cosmopolita: música, varios idiomas, viajes por el mundo, asistían a espectáculos, etc. Enseguida se percata de que Marga era una superdotada. Con 7 años escribió e ilustró un cuento fantástico para su madre, y a los 12 años publicó sus primeros dibujos. Se concentró en el dibujo y la escultura, siendo una de las primeras españolas en esculpir directamente sobre la piedra. Algunos opinan que Antoine de Saint Exupéry pudo inspirarse en sus ilustraciones para su Principito.





















Pues bien, aparte de descubrir este personaje que ya me tenía cautivada, todavía no hemos llegado a la circunstancia de su vida que la ha hecho célebre, lamentablemente.

Las dos hermanas eran admiradoras de Zenobia Camprubí, traductora de Rabindranath Tagore y la mujer de Juan Ramón Jiménez. Un día en la ópera las presentan a ambos y Marga queda absolutamente prendada del poeta. Los siguientes meses visita con asiduidad la casa del matrimonio pues han acordado que Marga esculpiera unos bustos a la pareja. Durante esas visitas, Marga les lleva frutas, libros, flores, trabaja incansablemente y apenas come; ninguno de los dos se percata de su pasión, y además Marga no quiere disgustar a Zenobia y disimula concentrándose en la escultura. Comprende que su amor es imposible y esto la hace cada vez más infeliz.




El busto de Zenobia se termina. Sus padres le dicen que ahora tiene que hacer un Quijote, que espere la cabeza de Juan Ramón. Y ella no puede, ya no quiere vivir sin él.



Zenobia, a quien no le habían gustado otras esculturas de Marga, no estaba muy entusiasmada ante la idea de los bustos. Luego, quedó encantada con la obra (aquí os adjunto la imagen). Marga Gil le parecía una chica atractiva, pero triste, introvertida, atormentada y con "trágicos ojos sombríos".





Un día, 30 de julio de 1932, Marga les visita y sólo encuentra a Juan Ramón; está nerviosa, lleva una carpeta de papeles; la deja en una mesita y le pide al poeta que espere a leer el contenido.Tras dejarlos, se va corriendo, llorando.
Lamentablemente, pensando que era algún texto para corregir, él no lo lee hasta el día siguiente.

Tarde.

Marga Gil Roësset se suicida ese mismo día en su casa familiar de Las Rozas.

Los papeles que le había confiado eran su diario, 68 páginas escritas a lápiz en los que Marga explica que se ha enamorado de Juan Ramón y que ese amor imposible la tortura. Cuenta con detalle los días en casa del poeta, cómo cada gesto de él, cada roce, cada mirada, provocan en ella un terremoto interno que le produce una angustia infinita, porque es amiga de Zenobia, porque sus padres se llevarían un inmenso disgusto al saber que su niña se había enamorado de un hombre de 50 años, casado, pero sobre todo porque no es correspondida. Porque si lo fuera, dejaría todo por él.
"Me parece que tendré que morirme triste", escribió al saber que su amor no es posible.

Caundo Juan Ramón Jiménez leyó el diario al día siguiente se quedó consternado y petrificado, y el silencio se adueñó de él. Tuvo que pasar tiempo hasta que Juan Ramón dejara a Zenobia esta nota escrita a mano: "Este manuscrito me lo dejó la pobre Marga la mañana del día que se mató. Como yo estaba esa mañana abstraído en mi trabajo y creí que lo que me dejaba Marga era algún poema para que yo se lo repasara, no lo miré ese día. Además, ella me dijo: ‘No lo leas ahora'. No te lo he dado porque creo que es mejor no dártelo. Tampoco puedo romperlo; sentiría como si rompiera a Marga muerta. Puedes leerlo. Pero no varíes de sentimiento por Marga, ni pienses mal de ella". 


La muerte de Marga Gil Roësset fue un duro golpe para Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, quedaron estupefactos y doloridos ante su suicidio. Pusieron su busto en un lugar preferente de la casa y decidieron mantener viva su memoria. "Acaso te recordaremos, pero nuestro recuerdo será fiel y firme. No te olvidaremos, no te olvidaré nunca. [...] Descansa en paz, en la paz que no supimos darte, Marga bien querida", escribe Juan Ramón tras el entierro.

Podría compartir con vosotros más pensamientos de su diario, pero creedme que son tan tristes......
No hay apenas obras ni imágenes de Marga; antes de morir, destruyó todas las que tuvo a su alcance. Una verdadera pena. Fue una artista total, sensible, de un carácter y talento extraordinarios. Murió con 24 años, por amor al poeta. Lo que hace el amor a veces...
Yo me quedo con mi bella edición de Rose des bois, ahora más orgullosa que nunca de poseer un pedacito del alma de Marga Gil Roësset. Los regalos con historia son incomparables. Os lo enseño encantada si pasáis por casa...



viernes, 6 de mayo de 2016

Ellos


Esperando el tren, me fijé en ellos.


Una pareja sentada ya en el suyo, a punto de partir, protagonizaba un momento precioso, tierno y tremendamente cautivador a través del cristal. Y ni siquiera eran conscientes.





























Debían pasar la cuarentena. Ocupaban asientos seguidos pero tenían el cuerpo torcido para mirarse frente a frente. Uno de ellos era moreno, pelo liso un tanto ensortijado y ademanes impulsivos, como si hacer tal o cual gesto le fuera la vida en ello.
El otro tiene rasgos más maduros envueltos en atractivas canas, y porta un sombrero de paja.
Se miran.
Yo los miro a ambos de perfil, primero con disimulo, a los pocos segundos con descaro, fijamente, cautivada por tal amorosa escena.
Se miran.
Están abrazados, cada uno con su brazo por encima del hombro ajeno.
Pero no solo se miran. Se dicen cosas, muy cerca, se ríen y continúan hablándose.
Respiro su armonía.
Se llevan muy bien, los gestos irradian amistad, complicidad, alegría. Siento una punzada de envidia viéndoles así, parece la mejor relación del mundo...

Suena la megafonía.
Las 20.27 de la tarde del viernes.
Gente que va y viene, que parte y llega, que viaja y que despide.



Ellos están en su universo. No se percatan de nada, sentados en su tren, mirándose.
La escena de unos 3 miunos se hace eterna en mi cabeza.
Pienso en ellos. Y la fantasía se me dispara. Quiénes serán, cómo se habrán conocido, a dónde irán, cuánto tiempo se amarán, ...
Tienen nombre de Jaime y Cristóbal. Quizá se llamen así. Quizá no.

Se siguen mirando.

Su tren ya se mueve. La vida entera va dentro.
Y yo en el andén, continúo esperando.





jueves, 17 de marzo de 2016

8 días








































Escribo en la cama, junto a Frida.
Siento su respiración de bebé
            con 8 días de vida.
Es tan bella.
Me cuesta no mirarla.

Su pequeñez hace aflorar
mi versión delicada
y hasta mis dedos
se mueven a otro ritmo,
con una candidez desconocida.

Todo se olvida a una velocidad angustiosa.

Sólo hace dos años
y ya había olvidado cómo cuidar
un ser tan diminuto.
Es reaprender continuamente.
Esta vez a ser madre de una criatura
que recién respira, como si no
hubiera nada más importante.
Y lo hago concentrada, tierna,
como se merece.

Frida me miró cuando, flotando
desde mis entrañas,
aterrizó en mi pecho.
He parido una niña de mirada lúcida
y manos distinguidas.
No se la oye,
vive en paz,
entre mimo y sueño,
entre pecho y leche.

Esta niña será brillante,
lo presiento.
Por lo menos, de momento,
ya siento un fuego extraño por fuera,
más luz por dentro.
Inconmensurable.

Me siento bien.

mujer
madre
maravillada


Aún con sangre y dolor en mi útero,
la sigo observando.
El dolor de dar vida.
Desgarro.
Generosidad.

_Es tu hija, mírala_ me decías,
acariciándome la frente mojada.

La miré.
Y me sumergí
en ese pozo sin retorno,
sin ctrl+zeta.



Sigo esperando las flores que no llegaron.




viernes, 6 de noviembre de 2015

Con el collage ocurre lo inesperado

Dando una vuelta por internet y los artistas que hay del collage, me he topado con Eva Eun Sil-Han, una artista que domina esta técnica y que todo lo que hace me tiene fascinada.

Nacida en Corea, donde vivió 27 años, practica el collage desde la escuela. Su arte es artesanal, no hace fotomontajes ni utiliza el ordenador para nada, sino que emplea las manos para todo el proceso, ayudándose de los inefables compañeros: tijeras, cutter y pegamento. Practica un collage geométrico a base de superposiciones múltiples repetidas sobre rostros y medias figuras, especialmente usa el círculo. Es maravilloso cómo crea una forma y la llena de la misma geometría multiplicada.

Ella comenta que el collage deja espacio ilimitado para la imaginación:

"No necesito ninguna preparación, únicamente mi cuchilla Exacto, tijeras, pegamento, papeles y mi mente subconsciente.  Con el collage puede ocurrir lo inesperado".

Os dejo aquí una muestra de sus obras, espero que las disfrutéis tanto como yo.